Análisis: Metal Gear Solid 4, Snake el viejo
La saga de Metal Gear se
caracteriza por poseer una de las tramas más intricadas, enredadas y con más
giros argumentales que una película de Cristopher Nolan; por lo tanto, un juego
que tenga la firma de Hideo Kojima será un ir y venir de conspiraciones que
hacen de la franquicia una de las más valoradas (y sobrevaloradas) por los
jugadores. Es por eso que en el año 2008, Hideo Kojima lanza Metal Gear Solid 4: Guns Of the Patriots, la obra que une y cierra toda la
saga de Big Boss y Snake... ahora conocido como Old Snake.
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Antes de adentrarnos en el juego quiero
hablar un poco del aspecto técnico y esto es raro hasta para mí porque no soy
de los que antepone el apartado técnico sobre la historia pero en este caso lo
considero necesario. MGS4, fue lanzado en el año 2008 por Konami después de
varios retrasos y presentándolo como la carta ganadora de la PS3. Para esa
época Hideo Kojima aún trabajaba en el desarrollo del Engine FOX, por lo que el
juego se desarrolló con el Chip Cell de la PS3 lo que le valió el título como
uno de los juegos punteros a nivel tecnológico, pero más que el despliegue
visual, se nota el mimo, el cariño y la dedicación que tuvieron sus
desarrolladores al momento de diseñar cada mapa y el modelado de los
personajes.
Quiero destacar un
aspecto que tal vez para los tiempos de ahora no sea relevante pero en su
momento lo fue y es el arte del juego; que va desde el diseño de la portada
hasta el manual, (¡sí tiene manual!), el cual es una verdadera belleza aun para
esta época, con dibujos hechos mano para explicar la jugabilidad y los demás
aspectos técnicos del juego.
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Al iniciar el juego, nos encontramos con
una pantalla de menú acompañada por una hermosa melodía donde vemos un Snake ya
viejo frente a la tumba de The Boss, la mentora de Big Boss y si esperamos un
poco más vemos como Snake se arrodilla frente a la tumba, saca una pistola y la
apunta hacia el mismo, este detalle nos indica que será el final de todo.
Por lo general mucha gente se decanta
por Metal Gear Solid de PSX, tal vez por el valor nostálgico y al ser
catalogado como uno de los mejores juegos de finales de siglo XX, pero MGS4 nos
lleva de la mano por un recorrido de toda la saga Metal Gear.
Metal Gear 4: Guns of the Patriots, (¡¡Alerta de Spolier!!) es emotividad pura, donde
existen puntualmente momentos que nos adentran y nos regresan a momentos relevantes
de la saga: el primero es cuando nos encontramos con Eva 40 años después de los
hechos ocurridos en MGS3 y ver como el tiempo ha pasado factura, este suceso
nos regresa inmediatamente a todo lo que vivimos en la fortaleza de Groznyj
Grad. Después esta y creó que es la parte favorita de muchos, el regresó a la
base de Shadow Moses 9 años después y finalmente tenemos el epilogo con Big
Boss y Zero, porque hasta esa época solo conocíamos lo que había ocurrido con
él al final de Metal Gear OPS en el
año 2006 y Peace Walker no sería lanzado hasta 2010) por lo que no sabíamos las
verdaderas razones que tuvo Big Boss para crear Houter Heaven.
Por otro lado, aunque la
historia está bien estructurada se contradice en algunos puntos con relación a
las anteriores entregas, como por ejemplo, en el caso de Meryl, que en el
primer Metal
Gear ella cuestiona todo lo relacionado a la guerra y lo feo que hay
en ella, pero aquí la vemos como la comandante de un grupo de
soldados del ejército y la guinda del pastel es el final antes del epilogo con
la boda de Meryl y Jhony.
La verdad nunca llegue a
entender esta última parte la cual no me aportó nada a la historia, de por si,
después de acabar el primer o segundo episodio, uno se olvida de Meryl y sus
Rat Patrol porque siempre el guion está planteado para llevarnos de la mano con
Otacon y Snake y en pequeños momentos nos acerca con Naomi o con Raiden.
Finalmente, Siempre he
tenido un debate interno sobre si el duelo final entre Liquid y Snake es bueno
o es malo. En el primer MGS, este duelo era el todo o nada, además que si
habíamos elegido rendirnos ante la tortura de Ocelot, Meryl aparentemente moría
y estaba la amenaza de una bomba que explotaría en tres minutos; aquí esa
tensión no existe, este último duelo que debía ser el culmen de la obra de
Kojima, se limita a una serie de cinemáticas interactivas quitándole el esplendor de final épico que todos esperábamos.
Me doy cuenta que al
volverlo a jugar diez años después, Old Snake se ve mucho mejor que
el día que vio la luz en el 2008, atreviéndome a afirmar que está por encima
de muchos juegos actuales a nivel técnico, pero a nivel narrativo me deja
con un sabor agridulce porque lo que debía llenarse con el guion y una buena
historia, Kojima lo hace con infinidad de cinemáticas.
Metal Gear Solid 4 Guns of The Patriots es el capítulo final de Snake y de
una saga que nos acompañó por más de diez años que culmina de la mejor
manera pero con algunas pretensiones.






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